It´s a Perfect Day…
Que cantaba Lou Reed. Desde luego así lo sentí hace un par de fines de semana en que David y yo vivimos un día redondo. Partiendo de que estamos disfrutando la utopía de una Euskadi tropical, con días casi de verano en pleno octubre, un sábado hicimos un pluriplan de esos nuestros: Acercarnos a Elantxobe para escalar las paredes de Ogoño y después hacer un Elantxobe DownTown, así como un poco ilegal…
Pasé a buscar a David por Bakio, nos metimos un pedazo de desayuno allí mismo y tiramos hacia Elantxobe, rezando para que levantaran la niebla y las temperaturas, porque hacía a primera hora un frío que pelaba. Nuestras plegarias se vieron atendidas porque ya preparando las cosas en el aparcamiento nos sobraba la ropa. ¡El día prometía!
Nos acercamos a la zona de vías, con el gusanillo en el estómago, ya que es la primera vez que vamos a hacer una vía de varios largos, aunque la elegida es una vía sencilla y totalmente equipada. Llevamos mucho tiempo sin tocar la roca, y para llegar al sendero que te acerca a las vías hay que hacer dos rápeles (uno de ellos volado, esto es, sin tocar la pared, colgando como un jamón), lo que hace que no exista más escapatoria que por arriba. O eso, o sales de allí nadando con 15 kilos de material…
Ya trepando las sensaciones son indescriptibles: hace un día fabuloso, la playa de Laga a nuestros pies (pero 150 metros por debajo), un mar turquesa que me río yo de los mares del sur… Vamos subiendo largos, a David le cuesta coger el ritmo, aunque finalmente goza en la vía como el que más. Los dos últimos largos son los mejores, los más disfrutones, con unas balconadas sobre el mar para hacer las reuniones que invitan a quedarse ahí todo el día; y si no cambia el tiempo, todo el mes…
Satisfacción absoluta al llegar arriba, contemplamos un poco más el paisaje que se extiende a nuestros pies, y volvemos hacia la furgo para comenzar la segunda parte del plan. Y en esto, nos encontramos con la que haría que el final del día fuese tan redondo como el principio. Bego ha venido a hacernos los remontes, y para colmo nos ha traído la comida!!! Bego, te quiero!!!
Pues eso, comemos y hacemos un reconocimiento a pie del sendero (¿no lo hacen los pros, apartando las piedras que les estorban?) por el que queremos empezar a bajar y que nos dejará en el pueblo haciendo el animal por un montón de escaleras, rampas, saltos… ¡Si es que Elantxobe está la mar de bien diseñado! El plan es sencillo: Tirarnos desde el aparcamiento de escaladores casi en lo alto de Ogoño para acabar en el puerto. Si nuestros cálculos no fallan tendremos posibilidad de tres bajadas; en la primera los vecinos dirán: “mira éstos gamberros”. Nos verán subir en la furgo y pensarán que nos hemos ido, pero cuando nos vuelvan a ver aparecer por otra calle, y que nos recogen otra vez con la furgo, seguro que llaman a la policía, lo que hará que probablemente para la tercera bajada los municipales nos estén esperando en el puerto para darnos su opinión de cómo se utilizan las escaleras… Lo único que puede cambiar esto es que no haya municipales en el pueblo, por eso de que es pequeñito.
¡Salida! El sendero es la mar de divertido, muy flow y con una pequeña zona técnica. Entramos en el pueblo y la primera llegada al puerto se nos queda en poca cosa; hemos bajado muy directos, apenas hemos podido hacer un par de saltos. Hasta hemos llegado antes que “el remonte”.
Para la segunda bajada quedamos en perdernos más por las callejuelas y todas las escaleras reviradas que encontremos, y ya la cosa “goes big”. Giros ajustadísimos, pasos en los que apenas entra el manillar (de hecho, en uno de ellos sólo pudo pasar David con su manillar de juguete) y lo más grande de todo: ¡LA GENTE NOS COMIENZA A ANIMAR! Elantxobe es un pueblo DH friendly! Y nosotros que creíamos que nos iban a echar la peta! Nos jalean, nos animan, nos preguntan en el puerto, los chavales nos señalan… ¡Grandioso!
La tercera bajada ya es la última, nos lanzamos por otro lado al principio un poco más alejado del centro del pueblo y practicamos los giros que no nos salen, repitiendo hasta que los sacamos. Una vez abajo, Bego nos está esperando, Gina (la perra) nos saluda, txonbo en el puerto y cervecita en el bar.

Un día absolutamente perfecto, que se quedará guardado a fuego en mi cerebro. Y todo gracias a David, Bego, el pueblo de Elantxobe, las paredes de Ogoño y el dios Ra…
noviembre 2, 2011 a 23:55
Dada la buena aceptación de nuestro paso por esta noble villa costera, propongo la siguientes líneas de acción:
– Llevarse la paliki y animar el primer tramo del dh con, digamos, algunos saltos.
– Algún que otro palet no nos iba a venir mal.
– Construir una rampa para empezar a hacer backflips en el puerto con la bici más churrutera y barata que seamos capaces de encontrar.
– No estaría de más construir un salto un poco espectacular para acabar el recorrido, allí, en el puerto.
– Freeriden Elantxoben??? habrá que encargar una de esas matrículas….
noviembre 3, 2011 a 10:54
Yo también te quiero, Asier!
Me alegro de haber aportado mi granito de arena para que tuvierais un día redondo!
Aunque en un lugar como ese, no es de extrañar…