El incendio
Qué bien, ahora, por unos 40 panchos, te puedes comprar en Amazon una latita de Uranio y montarte tu propio Fukushima en casa, a escala y para ti solito. Pero tú eres más listo. Por eso, te bajas la app esa del iphone que te avisa de los terremotos antes de que pasen. Bueno, no, antes de que pasen, no, antes de que te lleguen, porque el sms y el seísmo salen a la vez. Que, los milagros, a Lourdes.
Bien, y qué tiene que ver esto con la temática del blog? En realidad, nada.
Pero, fíjate, el otro día leí que, más o menos, el 99% de la gente hace caso omiso de aquella indicación, harto repetida en nuestros años escolares, de cuando haya una emergencia, no pierdas el tiempo cogiendo cosas, sal corriendo y sálvate. So bobo!
Y, claro, como estás con estas ideas autodetructivas del uranio, los terremotos y demás, en la cabeza, pues, quieras que no, llegas a la pregunta típica. No sé vosotros, pero yo me acabo quemando con la casa, corriendo super agobiado de las tablas a las bicis, y de las bicis a las tablas.
Pero la mar feliz, eh: …y murió rodeado de sus seres queridos.